Antoni Marquès (Sabadell, 1956), elabora un discurso plástico, directo, insobornable, incómodo, y que incluso puede parecer irreverente. Su obra está hecha con materiales como el hierro, el bronce, el aluminio, el acero inoxidable, el cinc y el plomo, como también con resinas, plásticos termoformatos, hierro pintado, serigrafías, cristal y espejos. El color tiene una presencia importantísima, con gamas y texturas intencionadamente originarias del mundo industrial, y se convierte en un elemento esencial que se combina y se fusiona con las formas para expresar nuevas cualidades plásticas.
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